Queja vs. Acción

Voy leyendo, cada vez con más asiduidad, aquí y allá, artículos, posts, reportajes, vídeos y demás, que buscan visibilizar las situaciones, imágenes, formas de hacer y pensar, en las que las mujeres estamos acostumbradas a vivir en esta, nuestra sociedad occidental y vanguardista, moderna y desarrollada.

Al parecer, ya hace tiempo que está teniendo lugar una incómoda, mal vista, poco agradable revolución femenina, en este sistema creado desde, por y para un enfoque masculino. Al parecer, muchas de nosotras ya nos cansamos de tanto molde en el que encajar, de tanta exigencia, de tanta expectativa, de tanto juicio y tanto malabarismo para ser bien vistas, bien consideradas, bien tratadas y bien amadas.

Al parecer, de repente, nos estamos dando cuenta de los entresijos, las mentiras, los engaños y la manipulación que nos rodea, que tiene como único objetivo convencernos para que perpetuemos las creencias limitantes, las costumbres obligadas y el sinsentido de acallar nuestra poderosa naturaleza interna.

Y de repente parece que al darnos cuenta de todo esto, no hacemos más que quejarnos, nos convertimos en unas exageradas, vemos monstruos donde no los hay, nos lo tomamos todo a mal, nos falta sentido del humor o directamente estamos mal de la cabeza y/o somos unas histéricas.

Realmente no sienta nada bien que nos salgamos del patrón marcado, y entonces, para hacernos encajar en algún lugar, se nos trata de etiquetar: que si feminista, feminazi, feminoséquécuantascosasmás, pero eso ya quedó “demodé”. Ya no cuela. Ya está bien de ningunear nuestras reivindicaciones por derechos tan básicos y fundamentales como ser tratadas como lo que somos: personas.

No se trata de quejarnos, como muchos dicen. Se trata de hacer visible aquello que por normalizado, pasa desapercibido. Vivimos condicionadas, limitadas y silenciadas, y ya es hora de que alcemos nuestra voz para sacar a la luz todo aquello que nos perjudica. Sólo así seremos capaces de salir del rol de víctimas y tomar las riendas de nuestras propias circunstancias. Por esto, y por el hecho de ser, sentir y vivir como mujer, decidí especializarme en acompañar y ofrecer espacios de sanación, desarrollo y equilibrio a las mujeres. Porque sólo nosotras mismas somos las que podemos abrirnos a nuevas realidades, crearlas, nutrirlas y gestionarlas. Hacerlo es responsabilidad de cada una de nosotras. Hacerlo nos da las herramientas para educar y acompañar a otros.

Cuando comienzas a caminar en esta dirección, no hay marcha atrás.

Por nosotras, por ellos, por todos.

 Queja vs Acción_Natura Dharma

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