La sabiduría del soltar

Hace unos días tuve la maravillosa oportunidad de compartir tiempo, espacio y palabra con mujeres muy sabias. Y es que cuando las mujeres nos unimos en presencia consciente y respeto mutuo, algo más grande que nosotras mismas nos invade y nos permite conectar con nuestra sabiduría más profunda.

El tema del soltar tuvo un protagonismo especial en el encuentro, y por este motivo recupero aquí una publicación que compartí hace unos meses en un antiguo blog. En aquella ocasión lo titulé “El drama del soltar”, y ahora decido darle la vuelta y enfatizar el hecho de que en el soltar, hay una gran sabiduría:

¿Cuántas veces te has quedado bloquead@ al saber, al reconocer, al sentir que hay algo que debes dejar marchar? ¿Cuánto sufrimiento te ha llegado a generar tan sólo la idea de que soltar sea algo necesario para continuar adelante de una forma más coherente con tu presente, con tu camino?

No tiene porqué tratarse de un soltar radical, de algo que cambie por completo tu existencia…a veces se trata tan sólo de ciertos matices, de pequeños detalles que sin embargo están tan arraigados en el alma, que cuesta un mundo pensar en siquiera modificarlos un poco. Y ya no digamos el plantearnos soltarlos definitivamente…y es que el soltar tiene una connotación negativa de pérdida, de duelo, de frustración, de tristeza, que nos asusta, nos paraliza, nos hace caer en un miedo (en la mayoría de las ocasiones) infundado, que no permite que conectemos con las ventajas que nos trae el aligerar equipaje de vez en cuando.

Pero no tiene porqué ser un drama eterno, no tiene porqué ser fuente de dolor y sufrimiento todo el tiempo, porque cuando soltamos, cuando permitimos que aquello que ya no tiene sentido de ser, que ya no es ni será, que lo único que nos aporta es duda, resentimiento o bloqueo en cualquier aspecto de nuestra vida, cuando dejamos que se disuelva y siga su curso fuera de nuestro alcance, cuando nos permitimos ir más allá de nuestra zona de confort, más allá de lo que conocemos hasta el momento, y decidimos hacer las cosas de otra manera, es entonces cuando aparece algo que no esperábamos.

Sí, es cierto, cuando soltamos queda un vacío, un espacio en blanco. La buena noticia es que esa sensación de vacío, de hueco, de nada, se vuelve a llenar de infinitas posibilidades, de nuevas opciones, es un lienzo en blanco donde poder expresarnos de nuevas maneras, un lugar donde explorar y encontrar capacidades que estaban ocultas en nuestro interior.

Soltar no es un drama, es una necesidad vital para crecer, para avanzar.

Fluye con la Vida. Feliz soltar.

La sabiduría del soltar_Natura Dharma

 

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